Aquel nuestro camino que solíamos andardonde las aves al mirarnos se ponían a cantarlos árboles aún se inclinan para verte caminary todo queda triste cuando ven que tú no estás. Aquel señor, que nos deseaba que fuéramos dichososme quiso consolar cuando miró que yo me ahogaba entre sollozosme dijo que tal vez mañana volveráso que quizá algún día a mi lado estarásserá cuando entonces las flores que me vendeyo le vuelva a comprar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario